Lo supe desde el día en que recibí ese mensaje continuado de una mirada y una sonrisa de complicidad, "te vigilo de cerca"... me decías. En mi cabeza era imposible creer lo que en realidad estaba pasando, pues no quería aceptar que cada vez me gustabas más de lo que yo podía llegar a pensar. Me aferré a mis dudas. Y con el paso de los días me fuí dando cuenta de lo equivocada que estaba al creer que esto era menos de lo que realmente era. Llegué a la conclusión de que para él no estaba siendo solo una opción en su vida. Y que para mí, él también se estaba convirtiendo en una prioridad. Por más que me negué a esa idea, se hacía más evidente con los días y al final, acepte a darle mis días, mi tiempo y mi vida. No sé porque cada vez estaba más entregada a él. Creo que porque despertó en mi cosas que llegaron sin previo aviso. El amor no viene con manual de instrucciones y menos con advertencias. Existe la posibilidad de un fracaso, de decepciones, como también la posibilidad de ser feliz, de reír, de pensar en él las 24 horas del día. Me dió ilusión y las ganas de levantarme y poder decir: "aquí estoy, ya es tiempo de querer". Porque si voy a querer, voy a querer bien y no a medias. Así soy yo.
De vez en cuando pensábamos en la idea de un futuro juntos. Él decía que ésto era el cuento de su vida, uno maravilloso y sin fin, que yo era su amor, su duende y su vida... Los planes que tenía... Donde me hacía vivir... Esas cosas que querías... Que querías compartir... Y yo me subí a ese tren contigo, ese tren de emociones, de pasiones, de deseo y de delirio, de sueños, de risas y cosquillas, de palabras bonitas, de sensaciones únicas y explosivas...
Me dió los billetes, envueltos en papel de colores, con una tarjeta que decía; " Vente conmigo, mi vida... Será nuestro viaje, nuestra vida" , ¿Y cómo no me iba a subir? Era más de lo que había imaginado... Y allí me quedé, llena de esos sueños, queriendo volver a recoger tus maletas, que yo cuidaba sentada esperando a que tú volvieras siendo el mismo que conocí.
Él sabía lo que yo sentía por él, y sin embargo sus dudas no le dejaron valorarlo suficientemente. Y yo sigo aquí en este tren... Pasan por mis ojos los paisajes de la melancolía, el de los sueños rotos, el de las promesas incumplidas, el de te echo de menos, el del enfado y la ira, el de la tristeza, impotencia... Mientras me siento perdida... Dejaste las maletas, las abro y encuentro tus besos, tus manos, tus ojos que me miran otra vez... Hasta siento tus abrazos... Y revuelvo entre tus ropas y veo esos sueños, esos versos y momentos... Porque cada vez que él aparece, el amor llega y la razón se me va. Y allí sigo.. Esperando el momento que las puertas se cierren de nuevo para siempre y decidas volver siendo tú, como yo te conocí... Y espero, sólo espero que hasta ese día tenga fuerzas... Porque de momento aquí sigo, con esas maletas llenas de sueños...
De vez en cuando pensábamos en la idea de un futuro juntos. Él decía que ésto era el cuento de su vida, uno maravilloso y sin fin, que yo era su amor, su duende y su vida... Los planes que tenía... Donde me hacía vivir... Esas cosas que querías... Que querías compartir... Y yo me subí a ese tren contigo, ese tren de emociones, de pasiones, de deseo y de delirio, de sueños, de risas y cosquillas, de palabras bonitas, de sensaciones únicas y explosivas...
Me dió los billetes, envueltos en papel de colores, con una tarjeta que decía; " Vente conmigo, mi vida... Será nuestro viaje, nuestra vida" , ¿Y cómo no me iba a subir? Era más de lo que había imaginado... Y allí me quedé, llena de esos sueños, queriendo volver a recoger tus maletas, que yo cuidaba sentada esperando a que tú volvieras siendo el mismo que conocí.
Él sabía lo que yo sentía por él, y sin embargo sus dudas no le dejaron valorarlo suficientemente. Y yo sigo aquí en este tren... Pasan por mis ojos los paisajes de la melancolía, el de los sueños rotos, el de las promesas incumplidas, el de te echo de menos, el del enfado y la ira, el de la tristeza, impotencia... Mientras me siento perdida... Dejaste las maletas, las abro y encuentro tus besos, tus manos, tus ojos que me miran otra vez... Hasta siento tus abrazos... Y revuelvo entre tus ropas y veo esos sueños, esos versos y momentos... Porque cada vez que él aparece, el amor llega y la razón se me va. Y allí sigo.. Esperando el momento que las puertas se cierren de nuevo para siempre y decidas volver siendo tú, como yo te conocí... Y espero, sólo espero que hasta ese día tenga fuerzas... Porque de momento aquí sigo, con esas maletas llenas de sueños...
... 25-N**